Últimamente escuchamos mucho hablar de los probióticos: que si van bien para regular la flora intestinal, que si son naturales… Pero, ¿realmente sabemos lo que son?
Los probióticos son microorganismos vivos, sí vivos. Los podemos encontrar en todas partes y existen de muchos tipos, «buenos» y «malos». Algunos alimentos como el yogur, el kéfir e incluso el chucrut los contienen de manera natural; y tras varios estudios, se ha comprobado que algunas cepas de microorganismos utilizadas en una mezcla con agua para la limpieza pueden tener resultados mucho mas eficientes que los productos químicos.
Limpieza con probióticos:
Los productos químicos convencionales eliminan las bacterias, tanto buenas como malas. Entre muchos de los problemas que esto conlleva, destaca el hecho de que estas soluciones de limpieza agresivas matan los microorganismos y, por lo tanto, desequilibran la microflora del entorno objetivo. ¿Un ejemplo? Si limpiamos una zona que tiene mal olor con químicos, al cabo del poco tiempo volverá a aparecer.
Los probióticos funcionan de manera distinta: estos microorganismos que añadimos ayudan a fortalecer a los buenos microorganismos que ya existen en la zona a limpiar para que se multipliquen. Los «malos» microorganismos, una vez superados en número, desaparecen; y con ellos la suciedad, el mal olor, etc. El resultado es una higiene óptima y natural.
Probióticos vs químicos:
La higiene, sobre todo a raíz de la pandemia, se ha convertido en una preocupación prioritaria. Hay que controlar el crecimiento de las infecciones asociadas a la creciente resistencia de las bacterias a los medicamentos y biocidas, como los desinfectantes. Esta es una de las mayores amenazas y un problema de salud pública subestimado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2050, la resistencia microbiana matará más personas que el cáncer.
Los productos químicos utilizados a diario, además de poner en peligro el medio ambiente, ya no pueden limpiar de manera eficaz. De hecho, el uso en exceso de estos químicos ha hecho que las bacterias patógenas desarrollen cierta resistencia a sus agentes. Además, el uso de estos productos también es peligroso para el ser humano: provocan desequilibrio biológico en la piel generando enfermedades como dermatitis, atacan a las vías respiratorias por inhalación excesiva, y aumentan el riesgo de infecciones.
Contrariamente, el uso de probióticos en la limpieza es totalmente inofensivo para las personas y los animales ya que son de PH neutro, proporciona una limpieza profunda y no contribuye a la contaminación química porque son productos totalmente naturales, no daña el mobiliario/material/ropa, etc.
MAP Productos es distribuidora de los productos de limpieza de Probiotic Group, una empresa joven que busca cambiar los hábitos de higiene a través de su marca, Provilan. El objetivo es desarrollar soluciones eficaces, innovadoras y respetuosas con el medio ambiente basadas en probióticos.
¿El resultado? Productos naturales y de alta calidad que hacen frente a los diversos problemas derivados del consumo inadecuado de desinfectantes y limpiadores químicos.
Los productos químicos convencionales eliminan las bacterias, tanto buenas como malas. Entre muchos de los problemas que esto conlleva, destaca el hecho de que estas soluciones de limpieza agresivas matan los microorganismos y, por lo tanto, desequilibran la microflora del entorno objetivo. ¿Un ejemplo? Si limpiamos una zona que tiene mal olor con químicos, al cabo del poco tiempo volverá a aparecer.
Los probióticos funcionan de manera distinta: estos microorganismos que añadimos ayudan a fortalecer a los buenos microorganismos que ya existen en la zona a limpiar para que se multipliquen. Los «malos» microorganismos, una vez superados en número, desaparecen; y con ellos la suciedad, el mal olor, etc. El resultado es una higiene óptima y natural.

